El Mundo:



Los «buitres» financieros sobrevuelan a Ucrania.










Por: Hedelberto López Blanch // Fuentes: Rebelión

   
         


 

 
 
         
           
             

 

Son muchos los que se preguntan cómo pagará, o mejor dicho, en qué siglo podrá sufragar Ucrania la enorme deuda financiera en la que se encuentra por seguir las directrices trazadas por las naciones occidentales desarrolladas en el afán de destruir a la Federación Rusa.

El Ministerio de Finanzas del país, informó que tanto la deuda pública total aumentó 30,4 % en 2023 hasta alcanzar los 145.300 millones de dólares, lo que equivale al 85 % del PIB. Eso sin contar las entregas en lo que va de 2024 por Estados Unidos que suman 61.000 millones de dólares más otros miles provenientes de varios países de la Unión Europea. La deuda total del país hasta abril se elevó a 161.500 millones.

La realidad es que los beneficiarios de la mayoría de esos empréstitos son organizaciones occidentales que compran tanto las armas como la ayuda para Ucrania y luego las anotan como deuda ucraniana (los llamados fondos buitres) lo que se convierte en un lucrativo negocio porque esa nación las estará pagando durante generaciones.

Todos los funcionarios gubernamentales y los medios hegemónicos de comunicación occidentales propugnan la teoría de que la ayuda es abundante y “gratuita” pero la realidad es que al final tendrán que devolver en grado superlativo.

El sistema establecido es que para abonar los antiguos préstamos, el país deberá obtener otros nuevos con altos intereses y por lo tanto la deuda será interminable.

La solución que se les ofrecerá es la reducción casi completa de los servicios públicos sociales, mientras que a la par el Estado, para abonar el dinero, deberá entregar casi gratis las empresas a los acreedores.
O sea, Ucrania se convertirá en un país satélite de Occidente que recibirá las instrucciones directas de Washington y Bruselas.

Una de las promesas que le han hecho a Kiev y por la que el presidente Volodimir Zelensky ha apostado, es que tanto esa deuda como la futura reconstrucción del país después del conflicto, sería abonada con los cerca de 300.000 millones de dólares de activos rusos que están congelados en Europa y Estados Unidos.
Esa arbitraria medida obligaría a muchos inversores a pensar dónde guardar sus fondos ya que se viola la firmeza de la propiedad privada y la estatal.

Una organización capitalista como el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó que los intentos de Occidente y sus aliados de confiscar los activos rusos conllevarían a un desastre en el sistema financiero global.

Pero ya las cornetas de los reclamos comienzan a sonar sobre Kiev y los acreedores revolotean sobre el país.

El diario Wall Street Journal (WSJ) informó recientemente acerca de la difícil situación económica de Ucrania pues “Los tenedores de bonos la presionan para que reanude los pagos de su deuda tras una pausa”.

Explicó el periódico que los prestamistas le dijeron en 2022 a Kiev que podían esperar dos años para que el dinero fuera devuelto. El retraso del pago de 20.000 millones de dólares se hizo “atendiendo a los llamamientos de Washington y otros gobiernos aliados para conceder un respiro financiero a esa nación mientras quemaba su efectivo”, pues esperaban que para esa fecha el conflicto con Rusia habría terminado.
Ahora grupos financieros como BlackRock, Pimco y otros, urgen a Kiev a devolver lo prestado con intereses.
El grupo de acreedores involucrado en las negociaciones posee alrededor de una quinta parte de los 20.000 millones de dólares en eurobonos emitidos por Kiev, según el WSJ.

Esas empresas forman un comité y han contratado a asesores “para negociar un acuerdo” con el gobierno de Kiev, después de haber dejado un período de pausa para el pago de las deudas generadas.

Los prestamistas ya pactaron los servicios de Weil, Gotshal and Manges, y banqueros de PJT Partners que cuentan con 1.100 abogados en tres continentes, para mantener reuniones con funcionarios ucranianos y llegar a un acuerdo mediante el cual Ucrania reanudaría los pagos de intereses el próximo año a cambio de tener una “porción significativa de su deuda cancelada”.

Mediante esa fórmula, Kiev pagaría 500 millones de dólares al año solamente en concepto de intereses.
En el análisis del WSJ se indica que la cifra representa una parte de la deuda externa total de Ucrania de 161.500 millones de dólares, lo que supone un pago de intereses de 500 millones al año y si no llega a un acuerdo antes de agosto, Ucrania incumpliría los pagos, se bajaría la calificación crediticia del país y por ende la capacidad de recibir préstamos futuros.

Pero fíjense a lo que llegan estas compañías. Varios expertos indican que BlackRock y Pimco son dos fondos financieros que detrás tienen a la millonaria familia británica Rotschild que controla sus acciones.
Ya en la primera etapa del conflicto ucraniano-ruso, BlackRock y Pimco, a costa de los empréstitos, se adueñaron de 16 millones de hectáreas, al oeste del río Dniéper.

Todo hace indicar que si se mantiene el régimen establecido en Ucrania desde el 22 de febrero de 2014, tras los sucesos conocido como Maidán, los “fondos buitres” y las compañías transnacionales de Estados Unidos y de Europa Occidental se quedarán con muchas de las riquezas de esa nación.

 
 

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