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Política: Suecia

La ‘vergüenza de comprar’: nueva tendencia sueca para preservar el medio ambiente.


           
Por: Claudia Wallin, corresponsal de RFI en Estocolmo.
   



 
   
 

Después del movimiento "flygskam", una nueva moda para reducir los impactos negativos de las emisiones de gases en el medio ambiente está empezando a tomar forma en Suecia: el "köpskam", o "vergüenza de comprar". El principal blanco es la industria de la moda, que según las Naciones Unidas es responsable de alrededor del diez por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, un índice más alto que el total producido por el transporte aéreo y marítimo combinado.

Esta es otra de las consecuencias del 'Efecto Greta' - una referencia a Greta Thunberg, la adolescente sueca que inició el movimiento de huelga escolar para obligar a los gobiernos a actuar contra el cambio climático y que este mes viajó durante dos semanas en velero para cruzar el Océano Atlántico a los Estados Unidos, donde participará en eventos climáticos en septiembre.

"Hoy en día, pocos suecos aparecen en las redes sociales haciendo alarde de sus compras, y la preocupación por el medio ambiente está creciendo. El köpskam (vergüenza de comprar) es la nueva tendencia", señala el periódico sueco Svenska Dagbladet.
"Muchos dudan antes de comprar otra prenda de vestir", afirma Anna Breman, economista jefe de Swedbank.

"Vuelo clandestino"

El "köpskam" es otro neologismo del vocabulario medioambiental sueco. Además de "flygskam" (la vergüenza de volar), que denota una preocupación ética por utilizar medios de transporte menos contaminantes, Suecia también habla de "tågskryt" ("orgullo de viajar en tren"). Para los que viajan en avión pero ya se sienten incómodos de admitirlo, la palabra es "smygflyga", que significa "volar clandestinamente".
En el periódico Expressen, el autor Fredrik Virtanen exige: "Es hora de dejar de comprar ropa".
"La única manera de ser políticamente correcto en términos de medio ambiente es no comprar más ropa nueva", sostiene Virtanen. "No se puede ser seguidor de Greta Thunberg y al mismo tiempo comprar lo último en la industria de la moda. En 2016, H&M (gigante sueco de la moda) quemó 19 toneladas de ropa de remanentes en una central térmica de la ciudad de Västerås. Ese mismo año, H&M Dinamarca incineró 9,6 toneladas de prendas de vestir, el equivalente a 25.000 pares de vaqueros. ¿Cuántas toneladas se quemaron en Alemania? Y en Estados Unidos", se pregunta Virtanen.
A partir de ahora, Virtanen promete pasar al menos un año sin comprar una sola prenda de vestir. Con una excepción: las medias.
"Una persona necesita buenas medias", reflexiona. "Pero algo me dice que dejaré de consumir por lo menos un año más, si no pierdo mis tres sombreros de lana en el invierno”, agrega.

Mercado de pulgas

En la Suecia de Greta, la compra de ropa vintage en tiendas de segunda mano es la nueva moda.
"Comprar en tiendas de segunda mano ha adquirido un estatus mucho más alto", afirma Jonas Arnberg, del instituto de investigación comercial HUI Research.
"Lo mejor que se puede hacer para comprar ropa de manera sostenible es ir en bicicleta a la tienda de segunda mano", apunta Malin Wennberg; de Mistra Future Fashion, uno de los programas de investigación de moda sostenible más grandes del mundo.
La Navidad pasada, los artículos de segunda mano fueron votados como "regalo del año" en Suecia, lo que indica un cambio de actitud hacia los productos usados en Suecia.
"Los regalos de Navidad de segunda mano ya no se consideran inferiores", subraya Emma Enebog, gerente de desarrollo comercial sostenible de Myrorna, una cadena de tiendas de segunda mano del país. "Cada vez hay más conciencia del impacto que el consumo tiene en el medio ambiente", añade.
En las calles de Estocolmo está claro que los suecos están preocupados por el consumo excesivo de ropa.
"Obviamente, debemos preocuparnos por las consecuencias del consumo excesivo de ropa para el futuro del planeta. Compro poca ropa, y prefiero productos orgánicos. También trato de comer poca carne. Todos deben hacer su parte, y yo hago la mía", dice Alexandra, que tiene 34 años y prefiere no decir su apellido.
"Por supuesto que estoy preocupado por el medio ambiente, y por eso no soy un fanático de la moda. Normalmente compro menos ropa, y ahora la haré durar más", dice Jonas Sjöqvist, de 48 años.
Sara Faraj, de 25 años, prefiere comprar en tiendas de segunda mano.
"Es muy sueco comprar en tiendas de segunda mano. Y tenemos muchos mercados de pulgas aquí", dice Sara.

Sin embargo, está en contra de la idea de "köpskam":

"Es importante que todos actúen más conscientemente para preservar el medio ambiente, pero creo que todos deben tener la libertad de hacer lo que quieran. En lugar de hacer que la gente se avergüence de comprar demasiado, podríamos, por ejemplo, aumentar los impuestos sobre la venta de ropa nueva para reducir el consumo", dice Sara.


La insostenible industria de la moda


La industria de la moda se ha vuelto insostenible: según un informe reciente de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la producción de un solo par de pantalones vaqueros requiere unos 7.500 litros de agua, lo que equivale a la cantidad que una persona bebe en promedio en un período de siete años.
La UNCTAD señala que, además de producir más emisiones contaminantes que el tráfico aéreo y marítimo, la industria de la moda utiliza unos 93.000 millones de metros cúbicos de agua al año, cantidad suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas. Al mismo tiempo, 500.000 toneladas de microfibra, equivalentes a tres millones de barriles de petróleo, son arrojadas al océano anualmente.
El modelo de negocio dominante es la “moda rápida”, en la que la industria ofrece constantemente nuevas colecciones a precios bajos y anima a los consumidores a comprar y desechar ropa.
"Si continuamos con este enfoque, la expectativa es que las emisiones contaminantes de la industria de la moda crezcan casi un 50% para 2030", advirtió Elisa Tonda, directora de la Unidad de Medio Ambiente y Consumo y Producción de la ONU.
A pesar de las preocupantes estadísticas, la Unctad afirma que está aumentando la concienciación sobre el problema, tanto por parte de los consumidores como de los fabricantes de moda.
"Varias compañías, incluyendo a los principales minoristas de la moda, están integrando los principios de sostenibilidad en sus estrategias de negocio", dice Unctad.
Entre las empresas mencionadas se encuentran H&M, Guess y Patagonia, que comenzaron a producir chaquetas con botellas de poliéster PET recicladas.


 
 


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